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Mostrando las entradas etiquetadas como libros para chicos

No es fácil ser Watson, de Andrea Ferrari

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No es fácil saber que tu mejor amigo es un genio y lo oculta haciéndose pasar por un estudiante mediocre. No es fácil ser amigo de ese asocial que toda la clase margina y considera raro. No es fácil soportar que ese fanático de Sherlock Holmes te aseste citas de sus novelas cuando le parece que vienen al caso -lo que es decir todo el tiempo-, ni que te arrastre con él en sus investigaciones para resolver algún caso. No es fácil a veces tener que elegir entre él y la chica de tus sueños... No. No es fácil. Pero Francisco Méndez está siguiendo el camino de Sherlock. Y todo Sherlock necesita un Watson. Andrea Ferrari reinventó al gran héroe detective, y lo hizo adolescente y argentino, y lo hizo para chicos de 12 a 17 años. Y lo hizo apasionantemente bien. Esta es la segunda novela de la saga. Juliana Accoce Enlaces relacionados: El camino de Sherlock, (youtube ) No es fácil ser Watson, (youtube )

Ojos amarillos, de Ricardo Mariño

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Joaquín se despierta, sobresaltado, al haber soñado con unos ojos amarillos que lo observan. Está acostumbrado a tener pesadillas, y a buscar refugio en la habitación de sus padres. Pero esa noche, todo el pueblo sueña la misma pesadilla, que lo tiene a él como protagonista. A la mañana toda la gente del pueblo comenta: han soñado con Joaquín y ese gato negro… ese gato que ahora está en su ventana… Y Joaquín siempre quiso tener un gato. Como en la Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, en esta historia, todo el pueblo conoce el peligro que corre el protagonista, excepto él mismo. ¿Serán capaces de salvarlo? Una historia que pondrá los nervios de punta al lector desde el comienzo, y lo perseguirá mucho más allá del final, con el recuerdo inquietante de esos ojos amarillos… Las ilustraciones de Sandra Lavandeira, -especialmente la bella composición de tapa y el retrato de Joaquín al final del libro- le agregan valor a esta obra. Juliana Accoce En...

Querido hijo: estás despedido, de Jordi Sierra i Fabra

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¿Pueden los hijos ser despedidos por sus padres? No abandonados, no. No echados de casa: despedidos. Esta es la hipótesis que plantea esta novela de Jordi Sierra i Fabra, en la que los padres de Miguel, hartos de su desorden, su desobediencia y sus destrozos, le extienden una carta de despido. Con treinta días de preaviso: perfectamente legal. Pero el incrédulo Miguel tardará un tiempo en reaccionar y darse cuenta de que no se trata de una broma. A partir de aquí, se desarrolla una situación dramática-humorística en la que Miguel ve desmoronarse todo su mundo al ser expulsado de la casa paterna, mientras sus padres parecen haberse sacado de encima un gran problema y se disponen a disfrutar de la buena vida. En la calle se encontrará con sus amigos, que, a más de solidarizarse con su situación, que se les antoja espantosa, no podrán darle otra ayuda que una palmada en el hombro. Cae la noche y parece que la cosa no puede más que empeorar. ¿Logrará Miguel ser reincorporado como hijo?...

La tribu, de Anne Laure-Bondoux

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La figura del hegemon , del conductor de pueblos, llega desde la literatura antigua hasta nuestros días. En la épica griega, tiene representaciones variadas: está Aquiles, el gran héroe solitario, el que infunde valor a las tropas con su sola presencia, pero puede ser egoísta y volver la espalda a su pueblo y ponerlo en peligro. En el otro extremo está Héctor, el héroe de la ciudad  troyana, en el sentido más pleno: es el héroe cívico, que asume su responsabilidad frente a la comunidad, el héroe a quien su esposa e hijo despiden al ir a la batalla. En la tradición judeo-cristiana, Moisés es el primer gran conductor, que libera al pueblo esclavo de Egipto y lo dirige por el desierto hacia la tierra prometida. La novela La tribu , de Anne Laure-Bondoux, se inscribe en esa tradición literaria a través de la figura de Polo, el protagonista, quien asume la carga de conducir a su tribu, un pueblo perseguido, hacia su nuevo hogar. Sólo que en este caso, los protagonistas de este gr...

Cosas pequeñas: Monigote en la arena, de Laura Devetach

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Una piedrita, una brizna de pasto, una hormiga, un trocito de corteza de árbol, una semilla... lo que captura la atención de la infancia son esas cosas pequeñas, de las que sólo los niños están cerca. Minúsculos tesoros que se encuentran en la naturaleza. Los cuentos de Monigote en la arena,  de Laura Devetach, recientemente reeditado por Alfaguara, realizan una poética de lo pequeño. Un monigote dibujado sobre la arena, un granito de maíz, un garbanzo "peligroso", un caracol, son algunos de los personajes de estos cuentos que transcurren en escenarios en los que los seres de la naturaleza y lo humano son próximos, tanto en los ambientes naturales como en los urbanos. Con un lenguaje altamente poético pero sencillo, marcado por repeticiones y estribillos, -a la manera de la poesía o de los cuentos folclóricos-, la narración adopta en algunos cuentos una estructura circular. Los protagonistas atraviesan peripecias en las que vencen el miedo -como el monigote que prefiere ...

Ocho consejos para escribir para chicos

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Natalia Méndez, profesora en Letras egresada de la UBA, quien trabaja en la edición de libros para niños y jóvenes, nos regala los siguientes consejos, válidos tanto para escribir para chicos, como a la hora de elegir libros para ellos. Ya seamos escritores, maestros, bibliotecarios o padres, son claves valiosas para tener en cuenta. Uno: Evitar la obviedad en los nombres de los personajes. Usar nombres divertidos y memorables, pero no tontos: hay una gran distancia entre "Casiperro del Hambre" y "el perrito Rabito". Dos: Escribir un cuento requiere pensar en una trama, no en un "tema". Dar un mensaje moral o enseñar buenas costumbres pueden ser buenos cometidos, pero no para un cuento. "Vicenta ordena su cuarto" o "Javier presta sus juguetes" pueden ser títulos de buenos libros de autoayuda para niños, incluso útiles, pero no son literatura. Tres:  No es necesario empequeñecer las cosas para los niños, se puede prescindir d...