Ocho consejos para escribir para chicos


Natalia Méndez, profesora en Letras egresada de la UBA, quien trabaja en la edición de libros para niños y jóvenes, nos regala los siguientes consejos, válidos tanto para escribir para chicos, como a la hora de elegir libros para ellos. Ya seamos escritores, maestros, bibliotecarios o padres, son claves valiosas para tener en cuenta.

Uno: Evitar la obviedad en los nombres de los personajes. Usar nombres divertidos y memorables, pero no tontos: hay una gran distancia entre "Casiperro del Hambre" y "el perrito Rabito".

Dos: Escribir un cuento requiere pensar en una trama, no en un "tema". Dar un mensaje moral o enseñar buenas costumbres pueden ser buenos cometidos, pero no para un cuento. "Vicenta ordena su cuarto" o "Javier presta sus juguetes" pueden ser títulos de buenos libros de autoayuda para niños, incluso útiles, pero no son literatura.

Tres: No es necesario empequeñecer las cosas para los niños, se puede prescindir de los diminutivos. Un adjetivo bien usado puede dar mejores resultados.

Cuatro: No hay que abusar de los adjetivos, considerar si éstos realmente aportan algo valioso al nombre que modifican. Como dijo Mark Twain, cuando se trata de adjetivos, "en caso de duda, tacha". Tomemos el ejemplo que da la autora de estos consejos: en "el pícaro y sonriente conejito que saltaba por la verde pradera en busca de una zanahoria jugosa”, ¿cuáles tacharían ustedes? 

Cinco: Cuidado con los finales felices donde todo se acomoda mágicamente (sobre todo si ese final viene a forzar un mensaje). Cierto que hay historias en las que un personaje llega a comprender una verdad profunda para el resto de su vida, pero eso puede decirse sin sonar a moraleja.

Seis: Evitar los clisés y los estereotipos. Los casos particulares y poco comunes pueden resultar más interesantes para contar una historia.

Siete: Las emociones de los niños deben ser tratadas con respeto, si no, es preferible no apelar a ellas. Los niños son sensibles, pero el edulcorante no los conmueve.

Ocho: Las imágenes que acompañan a un cuento también se "leen", y no todos las leemos igual. Al igual que para leer textos, también se requiere un aprendizaje.


Fuente: Natalia Méndez, "Sugerencias para futuros lectores", en revista Orsai Nº1, Barcelona, ene-mar/2011. Imagen: "Niño que lee un libro" por George Hodan, http://www.publicdomainpictures.net/

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