Muestras gratis: los microrrelatos

Como esas pequeñas muestras gratis de perfumes, lo esencial de los microrrelatos es que conserven todos y cada uno de los componentes de la mezcla; si uno sólo faltase, su fragancia no sería la misma, y la huella que nos dejan no tendría idéntica intensidad. Efímeros, instantáneos, pero de efecto duradero: ésa es su condición.  Del mismo modo, para que un texto breve no se convierta en un aforismo, una mera reflexión filosófica o poética, todos los elementos una narración deben estar presentes.

En las últimas décadas, la microficción prolifera, especialmente en Hispanoamérica, en donde, según Raúl Brasca, apareció más tempranamente. La época en que lo electrónico y lo digital se conjugan para marcarle al texto el designio de lo breve, parece serle propicia al género. Existen microrrelatos escritos en forma colaborativa por sus autores a través de sus celulares por sms, y también es posible imaginarlos desarrollarse en la extensión de un tweet. 

La diversidad de realizaciones y de temáticas, no obstante, es amplísima. Pueden adoptar las formas del diálogo, del monólogo o del monólogo interior, optar por un narrador en tercera o en primera, tratar temas fantásticos, humorísticos, absurdos o dramáticos.

Rogelio Ramos Signes señala la importancia del valor que cobra en un espacio tan pequeño lo implícito. Cuando no se puede trabajar en extensión, debe hacérselo en profundidad. Una posibilidad que debe aprovechar el escritor es el conocimiento previo del lector, para reponer todo lo que no se dice. Así, abundan las referencias a argumentos de la literatura universal, a personajes mitológicos y bíblicos, por vía de la reescritura y de la parodia.

El microrrelato más breve del mundo, según Sergio Gaut Vel Hartman, quien organizó un número especial para una revista electrónica, no contiene ninguna palabra, y se llama "El día que cayeron las bombas borradoras de textos". Fue escrito por el belga Frank Roger.  Este ejemplo dice todo acerca de la importancia que el título puede tener para aportar información nueva cuando al texto se le exige la mayor economía.

Para terminar esta entrega sobre microrrelatos, como muestras, van dos de mi autoría. Se los doy sólo porque son míos, y son gratis.

Falsa creencia

- La enseñanza es una actividad sobrevaluada -explicaba el investigador en teorías de la enseñanza-aprendizaje- Toda nuestra pedagogía se funda en la atribución de ignorancia a la mente del aprendiz. Pero tal como hemos observado en el comportamiento de los chimpancés, éstos no tratan de modelar a sus crías provocando la imitación de ciertas acciones. El hecho de que los primates no humanos no atribuyan la ignorancia o falsas creencias a sus crías, podría, por tanto, explicar la ausencia de esfuerzos pedagógicos.
- ¿Y a qué conclusiones nos arroja dicho estudio?- preguntó un oyente desde el fondo de la sala de conferencias.
Pero el especialista no respondió, abstraído como estaba en pelar una banana.

Microencuentro con la escritura

Al fin estamos frente a frente. Entonces la miro. Entonces me mira.
- ¿Hasta cuándo tendré que perseguirte?- le digo. -¿Por qué siempre me estás huyendo?
- No es cierto -me dice. -Sos vos la que huye. Soy yo la que te persigue.
Silencio.
-¿De que tenés miedo?- pregunta. -¿De mí?
Bajo la mirada.
- No -respondo. -De mí.
Pongo el punto final, y sigo huyendo.

Juliana Accoce


Enlaces relacionados:
Página del escritor Rául Brasca dedicada a la microficción: La pluma y el escalpelo.

Referencias: 
Monoambientes: Microrrelatos del Noroeste argentino, (selección y prólogo por Rogelio Ramos Signes) Buenos Aires, Desde la Gente, 2008. / Dos veces bueno 3: Cuentos brevísimos de América y España. (Prólogo de Raúl Brasca). Buenos Aires, Desde la Gente, 2002. / Grageas: 100 cuentos breves de todo el mundo, (selección y prólogo de Sergio Gaut Vel Hartman). Buenos Aires, Desde la Gente, 2007Fuente de imagen: iespoeta.com

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